2000/07/17 10:40UTC
En los camerinos de ópera de Beijing
by
spa
Para los espectadores de la Opera de Beijing, los camerinos son un misterio; Sin embargo, allí hay una intensa y bien ordenada actividad desplegada por los encargados del maquillaje, del vestuario y la utileria, profesionales de extraordinaria habilidad. Pero hay algo más que pocos saben. Por ejemplo, las piezas del vestuario que deslumbran a los espectadores no se lavan nunca y no se guardan de cualquier modo. Así, a fin de conservar intactos su color y brillo, cada prenda es doblada luego de volverla al revés. La razón por la que no se lavan ésta en que se pueden destenir y presentar arrugas. Un vestuario conservado de esta manera puede durar unos 70 años.
En verano, para evitar que el sudor de los actores afecte las prendas del vestuario, ellos llevan debajo ropa interior hecha de fibras de bambu, que absorbe el sudor o fácilita su deslizamiento, sin afectar al vestuario, pero si el sudor manchará algo la prenda, el remedio es aplicar allí un poco de licor que luego de quitar la mancha se evapora sin dañar la tela.
La pericia de los utileros es una garantía para la brillantez de la representación escénica.
El vestuario y otros ornamentales de la Opera de Beijing, además de ser inherentes a la belleza del conjunto de este arte tradicional, constituyen, con el maquillaje, la forma básica de caracterizar a los personajes y siempre son vistos por los actores como el principio fundamental del arte escenico. Detrás del éxito de cada función esta la habilidad de los utileros.