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Entre los grandes cambios experimentados por Beijing en los últimos 50 años destaca la construcción urbanística. Hoy en día, gracias a la conciencia adquirida en múltiples campañas edurativos del gobierno municipal, los beijinges prestan mayor atención a la protección del medio ambiente, la limpieza de las calles y el cuidado de las piezas y monumentos arqueloógicos.
Hoy, a pesar de la fiebre de construcción que hay en la ciudad, que supone demolición de obras e incesante trabajo de grúas y palas mecánicas, Beijing luce limpia, ordenada y moderna. Veamos cuáles son las impresiones de un anciano de Beijing:
“Confieso que ahora, cuando me pongo a recorrer esta ciudad, me resulta imposible encontrar las calles y los barrios antiguos donde paseaba y jugaba en mi inflancia. Todo ha cambiado y allí hoy se levantan edificios modernos, barrios residenciales, plazas parques y zonas comerciales que me dan la impresión de estar en una ciudad desconocida donde se abren anchas avenidas y calles repletas de vehículos. Es impresionante la cantidad de vehículos y de edificios modernas. Si uno no sale de casa durante una semana corre el riesgo de desorientarse más en la ciudad, porque durante esos siete días, no se saben cuántas casas viejas han sido demelidas ni cuántos nuevos han empezado a levantarse ni cuántas calles nuevas se han abierto. Me abruma todo esto y puedo decir que Beijing cambia cada día de fisonomía.”
Todos estos cambios que se orientan evidentemente al progreso tienen su origen en la nueva planificación urbana elabolada en 1983 por el gobierno municipal de Beijing. Los criterios de ese gigantesco plan se basaban en el hecho de que la ciudad tenía que afianzar su calidad no solo de centro político y cultural del país sino también de escencario de grandes eventos internacionales. Esto supuso destacar la idea de convertir a Beijing en una ciudad industrial. A diferencia de la planificación urbana elaborada en los años 50, en la nueva, de 1983, se concede mayor importancia a la protección del antiguo casco urbano de la ciudad y a su valor histórico y cultural. Con el fin de adaptarse a las rápidas transformaciones, en octubre de 1993 el gobierno municipal de Beijing elaboró un plan general de urbanización metropolitana para los siglos XX y XXI. En la presentación de dicho plan, se destacaban dos aspectos: el primero era que el plan definía lo que iba a hacerse no sólo en la última década del siglo XX, sino también en la primera del siglo XXI; el segundo aspecto se refería al hecho de que era la primera vez que se trazaba un plan general teniendo en cuenta las exigencias de la economía de mercado. Este plan general contempla dos grandes cambios estratégicos: el paso de la construcción metropolitana del simple ensanchamiento de la ciudad a la consolidación, el reajuste y la transformación de la construcción urbanística; y el traslado del centro de gravedad de ésta, de la zona propiamente urbana a las afueras de la ciudad.
Un joven proveniente de .... dijo:
“ Es imposible no advertir los enormes cambios operados en Beijing en estos años. Recuerdo que hace algún tiempo, cuando llegué a Beijing por primera vez, no conocía sus calles pero pronto me familiaricé con ellas, tanto, que podrá servir de guía a mis amigos que venían de otros lugares del país. Ahora, sin embargo, a pesar de que vivo algunos años aquí, no me siento capaz de orientarse bien en medio de tanta cosa nuevas: calles, avenidas, plazas, edificios. Recuerdo que en los recientes años 90, aquí donde estamos conversando, había muchas casas antiguas de una sola palnta: pero mire, ahora, es una gran plaza cubierta de césped. Los cambios siguen y creo que en el 2008, cuando se llevan a cabo en Beijing los Juegos Olímpicos, esta será una ciudad impresionantemente moderna. Estoy seguro de que en este siglo Beijing se convertirá en una verdadera metrópoli internacional en que se podrá apreciar, según la tendencia de los cambios, la armoniosa convivencia de la cultura tradional de China con la moderna, de carácter cosmopolita. ”
Dos sucesos de singular trascendencia han marcado el inicio de nuestro país en el siglo XXI: uno, es el hecho de que Beijing consiguió ser la sede de los Juegos Olímpicos del 2008, y otro es el ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio.
Solo en el ámbito deportivo, la capital de nuestro país emprenderá la construcción a la remodelación de una serie de obras. Así, para la celebración de los citados Juegos Olímpicos, se necesitarán 37 instalaciones deportivas, entre estadios y gimnasios, 32 de los cuales estarán en Beijing.
Entre los años 2001 y 2005 el Ayuntamiento de Beijing invertirá 180.000 millones de yuanes equivalentes a 22.500 millones de dólares en la construcción de 11 nuevas autopistas, sin contar con la cuarta autovía de circunvalación, que se encuentra en servicio, y la quinta, en plena construcción. En el 2008, de los actuales 54 kilómetros que tiene la red del metro, habrá pasado a 200 kilómetros distribuidos en 27 líneas. En el 2008 el tráfico, que enfrenta ahora ciertos problemas, habrá mejorado considerablemente.
Una residente en Beijing dijo al respecto:
“Ya antes de que Beijing fuera declarado oficialmente la sede de los Juegos Olímpicos del 2008, los beijingneses habíamos comenzado a realizar preparativos para este gran evento deportivo internacional, como se puede advertir en la construcción urbana de la capital. Las calles y autovías son cada vez más anchas, planas y limpias. Muchas viejas de pocas plantas han sido demolidad para construir, en los áreas que ocupaban muchos barrios residenciales y edifios modernos.”
Tras 50 años de desarrollo urbano y elevadas inversiones en estudios, los beijineses se han dado cuenta de la importancia que reviste la protección del casco antiguo de su ciudad. Ahora la gente sabe apreciar el valor cultural de los tesoros arqueólogos. En los próximos años, Beijing deberá afrontar resueltamente el desafío que supone armonizar la modernización y la expansión de la capital con la protección de sus lugares de interés histórico y cultural.
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