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Casi diez mil representantes de más de 170 países y regiones, incluidos 60 mandatarios de Estado y gobierno, han paraticipado durante los dos últimos días en el Primer Congreso Mundial sobre la Informatización de la Sociedad, inaugurado el día 10. En sus discursos y ponencias, se indicó que el actual proceso de globalización económica y de desarrollo de las redes informáticas está contribuyendo a ensanchar la brecha digital existente entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Es más, sobre los países más pobres se cierne la amenaza de la informatización extrema, situación que posiblemente provocará mayores desigualdades entre ricos y pobres, y a la que la comunidad internacional debe hacer frente de forma decidida.
En sus discursos inaugurales, Pascal Couchepin, presidente de Suiza, país anfitrión del congreso, y Koffi Annan, secretario general de la ONU, exhortaron a la comunidad internacional a tener en cuenta los intereses de los países o grupos menos favorecidos por la tendencia a la informatización extrema, y a reconducir la globalización económica de modo que beneficie a todos y favorezca la coexistencia de los diversos países y pueblos. Antes de la inauguración del congreso, EE. UU. declaró que asignará 400 millones de dólares a sus corporaciones pertinentes, para que los inviertan en la industria informática de los países pobres, anuncio que fue muy bien acogido. Al parecer de los asistentes, los países desarrollados están obligados a ofrecer ayuda eficaz en forma de capitales, tecnología, recursos humanos, etc., de manera que los países en vías de desarrollo puedan alcanzar el nivel de informatización internacional. Por su parte, los países en vías desarrollo deben esforzarse por encontrar un modelo de desarrollo de la sociedad informática que se ajuste a sus circunstancias. La comunidad internacional debe estimular a los gobiernos, las organizaciones internacionales, los departamentos privados y las instituciones no estatales a intensificar su cooperación para impulsar la construcción de la sociedad informática y reducir la brecha abierta en este terreno.
Una opinión muy generalizada entre los asistentes a este congreso es la de que también debe crearse, en la medida de lo posible, una sociedad informatizada que se caracterice por la armonía, la compatibilidad y la coexistencia. Por una parte, las leyes y los sistemas deben garantizar la libertad de expresión y salvaguardar la dignidad y los derechos de las personas; por otra, hay que exigir el cumplimiento de los deberes y las obligaciones sociales. La comunidad internacional tiene que respetar plenamente la diversidad de los sistemas sociales vigentes en los distintos países, respeto que constituye un requisito fundamental para la construcción exitosa de una sociedad informatizada.
El grupo de trabajo de informática y telecomunicaciones de la ONU ha dado a conocer oficialmente su plan de construcción de enseñanza por Internet para los países en vías de desarrollo. Gracias a este programa, cien millones de niños pobres podrán muy pronto acceder a la educación por medio de la tecnología informática. Este plan se aplicará el año próximo a título de prueba en algunos países y en el año 2006 se extenderá a otros.
El congreso se clausurará el día 12 tras la aprobación de dos documentos: una “Declaración de Principios” y un “Plan de Acción”. A juicio de algunos analistas, los resultados de este congreso serán limitados, puesto que los países desarrollados aun no están decididos a emprender grandes acciones tendentes a reducir la brecha informática. No obstante, este habrá sido sido el primer esfuerzo global de la comunidad internacional por hacer frente al desafío planteado por la creciente informatización de la sociedad.
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