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El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó de "hecho histórico que debemos celebrar", el acuerdo firmado esta semana entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Con ello, Lula reconoció la importancia del proceso de integración latinoamericana iniciado hace 43 años.
Al incorporar a Colombia, Ecuador y Venezuela a un acuerdo de libre comercio en el que ya estaban Chile, Bolivia, Perú y los cuatro miembros fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), los países sudamericanos dieron un paso de enorme importancia hacia su efectiva integración económica.
En conjunto, los diez países tienen un producto interno bruto (PIB) de un billón 145 mil millones de dólares, lo que representa un mercado de considerables dimensiones que estará al alcance de las empresas de la región.
El largo proceso integrador fue iniciado en 1960, cuando se firmó el Tratado de Montevideo que creó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc).
Veinte años después fue complementada con la formación de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Además de los diez países sudamericanos, la integran México y Cuba.
Ahora, nuevamente en Montevideo, la 25 Cumbre de Presidentes del Mercosur sirvió de marco para un nuevo paso en el proceso integrador,
en este caso sudamericano.
Además, la decidida acción del gobierno brasileño en el sentido de tomar medidas concretas para la integración física de la región ha apoyado este proceso.
El bloque económico formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se ha convertido en los últimos años en el centro aglutinador de las tendencias integracionistas sudamericanas, y por eso fueron también muy importantes las medidas tomadas para el fortalecimiento del Mercosur. Ante la perspectiva de recuperación de las economías más fuertes del grupo, la brasileña y la argentina, las directrices concretas adoptadas, que tienden a hacer realidad la completa libertad de comercio dentro del bloque en 2006, permiten prever un intenso desarrollo de los intercambios regionales.
La designación de responsables y el establecimiento de plazos definidos para resolver las cuestiones técnicas que aún representan obstáculos a la efectiva integración muestra que los presidentes del Mercosur están decididos a renovar el mercado común regional, que desde la crisis argentina atravesaba un período de recesión.
La Tarifa Externa Común (TEC), que había caído en desuso debido a las dificultades específicas de Argentina, Paraguay y Uruguay, también será restablecida en 2006, de acuerdo con el documento Objetivo 2006 aprobado en la reunión, y las excepciones serán rápidamente unificadas en el proceso que se desarrollará hasta aquel año.
Si a eso se agregan el protocolo sobre compras gubernamentales, la manutención del impuesto cero sobre la importación de bienes de capital e informática y el acuerdo sobre visas de trabajo más liberales entre los países miembros, se puede esperar que dentro de dos años la situación del Mercosur mejore sensiblemente.
Y a partir de un Mercosur fortalecido, las perspectivas de mejores negocios con los demás países sudamericanos empiezan a mostrarse más concretas, como lo demuestran los financiamientos concedidos por el banco de fomento brasileño (BNDES) para la construcción de plantas hidroeléctricas en Ecuador y Venezuela.
Un dato que no debe olvidarse es que, si bien el comercio entre los países sudamericanos representa solamente el 17 por ciento del comercio total de estos, el 70 por ciento de su contenido corresponde a productos manufacturados.
En otras palabras, eso significa que el principal mercado potencial para las industrias sudamericanas está en la misma región, y una recuperación económica de los miembros más ricos (Brasil, Argentina y Venezuela) contribuirá decisivamente a mejorar las condiciones de empleo y comercio en toda la región.
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