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El sistema de transferencia y almacenamiento de petróleo de Irak enfrentó una nueva ola de fuertes ataques este sábado, dijo el domingo un vocero del Ministerio del Petróleo provisional.
Tres granadas propulsadas con cohete cayeron en tanques de almacenamiento al sur de Bagdad ayer sábado, lo que provocó incendios y que se prendiera fuego a 10 millones de litros de gasolina, dijo Assem Jihad.
Por otra parte, los saboteadores hicieron estallar una sección de un oleoducto, a 25 km al norte de Bagdad, lo que provocó la destrucción del ducto y la fuga de cantidades de productos derivados del petróleo.
Se informó que cuatro secciones de oleoductos también fueron incendiadas alrededor de Beiji, a 200 km al norte de Bagdad, una ciudad que alberga a la mayor refinería de petróleo de Irak.
Las actividades de sabotaje aparentemente bien coordinadas fueron realizadas una semana después de que el ex presidente iraquí Saddam Hussein fuera capturado por fuerzas estadounidenses cerca de su tierra natal de Tikrit.
También han aumentado las escaramuzas y atentados suicidas después de la captura, a pesar de que el ejército estadounidense dijera que había acabado con bastantes miembros clave de la red entre Saddam y las células de la resistencia.
La ronda más reciente de ataques contra la infraestructura petrolera incrementó todavía más el problema de escasez de combustible que sufre el país rico en petróleo, que tiene las segundas mayores reservas de crudo en el mundo.
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