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Cuando Yang Chunbing de 14 años de edad se puso con cuidado su primer emblema con la imagen del difunto presidente Mao Zedong hace 37 años, creía que la insignia le protegería de la mala suerte durante los años de la "Revolución Cultural" (1966-1976).
No obstante, Yang nunca esperó poder convertirse él mismo en uno de los mayores coleccionistas de emblemas relacionadas con el líder chino.
"El entusiasmo de los visitantes ha rebasado mucho mis expectativas", dijo un alegre Yang cuando numerosos espectadores hacían largas colas para visitar una exhibición de su colección de insignias en la ciudad china de Qufu, provincia oriental de Shandong.
Más de 500,000 obreros, agricultores y estudiantes han visitado la muestra en honor del "Gran Timonel" desde su inauguración, el 1 de julio, en el Instituto de Estudios de Confucio, en el que trabaja Yang.
A medida que se aproxima el 110 aniversario del nacimiento de Mao, el 26 de diciembre, los medios informativos de China han intensificado los preparativos para rendirle un homenaje al fundador de la República Popular que falleció en 1976.
La exposición ha reflejado una vez más que la influencia de Mao sigue viva, sobrepasando en popularidad a otras exhibiciones del Instituto sobre Confucio, el pensador chino más influyente durante el milenio pasado.
"Me siento un poco sorprendido por el número de insignias de Mao recogidas por Yang", dijo Xu Chuanjun, un experto del Instituto de Estudios de Confucio.
"Para facilitar que el público pueda rendir homenaje al difunto líder, la exposición permanecerá abierta para siempre en el Instituto", dijo Xu.
"Su carisma permanece y su espíritu es eterno, Mao Zedong seguirá vivo para siempre en nuestro corazón", escribió un espectador anónimo en el libro de visitas del Instituto.
Llevar sobre el pecho insignias de Mao y agitar el pequño libro rojo que recoge las famosas palabras de Mao, era una manifestación de respeto entre los chinos a su líder durante la era de la " Revolución Cultural", en la que se produjeron unos 8,000 millones de insignias de Mao, divididas en 50,000 categorias.
Durante los siguientes 27 años tras la muerte de Mao, en 1976, China nunca ha producido ni una insignia de ninguno de sus líderes.
En la China de hoy hay más de un millón de coleccionistas de insignias de Mao, según la previsión de Yang Chunbing.
"Mi única afición es coleccionar insignias de Mao", dijo Yang, que ha gastado 150,000 yuanes (18,000 dólares USA) en su colección durante 37 años.
Su colección abarca unas 18,000 unidades de insignias, que reflejan acontecimientos históricos como la Fiesta Nacional, la Guerra contra la invasión estadounidense de Corea y la liberación del Tíbet en 1951.
"No soy coleccionista con fines lucrativos", dijo Yang. "Mi colección está puramente motivada por mi afición".
Los sociólogos creen que la diversidad de la actitud de los chinos hacia las insignias de Mao corresponden a diferentes momentos, y que permanecerá como eterno tema de conversación para los investigadores.
"Las insignias son obras de arte políticas y reliquias históricas que reflejan el momento especial de la "Revolución Cultural", dijo Yang Shanmin, profesor asociado de Filosofía de la Universidad de Shandong.
"Se trata de una manera de los ciudadanos de elogiar a Mao Zedong llevando sus insignias", explicó.
La manía de Yang por las insignias de Mao, sin embargo, no se ha extendido a las jóvenes generaciones, al menos no en el seno de su propia familia.
Su esposa, Kong Xiangrong, estuvo a su lado apoyándole desde el primer momento. "Apoyé a mi marido porque nuestra generación tenía profundos sentimientos hacia el querido presidente Mao", dijo Kong. "Sentimos su muerte en 1976 como si el cielo se hubiese desplomado ".
Pero, su hija Yang Xiaoyan, de 26 años de edad, nacida después de la muerte de Mao, no puede entender la manía de su padre, calificándole como demasiado conservador.
Más tarde, la hija encontró difícil hacer la vista gorda ante la influencia de Mao en la China de hoy, porque el estudio del pensamiento del líder sigue siendo una asignatura obligatoria en las universidades chinas.
"Cuando leí un dicho de Mao Siempre hay una salida por más dificultades que tengamos, pensé que no estaba nada mal", recalcó la joven.
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