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Los líderes de los estados árabes del Golfo concluyeron el lunes en Kuwait su cumbre anual, en la que acordaron firmar un acuerdo antiterrorista y expresar su apoyo al plan de traspaso de la soberanía en Irak apoyado por Estados Unidos.
Situados en una de las regiones del planeta más golpeadas por el terrorismo, los seis países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han asegurado a través de un comunicado conjunto que están "ansiosos" por cooperar de manera estrecha en la lucha contra este fenómeno.
"Mostrando su fuerte interés por promover la colaboración con respecto a la seguridad y la lucha contra el terrorismo, el Consejo aprueba la firma de un tratado para combatir el terrorismo mundial", dice el comunicado final de la reunión, que se ha prolongado durante dos días.
Con el nombre de "Acuerdo del Golfo sobre la Lucha contra el Terrorismo", el pacto será pronto firmado por los ministros del Interior del CCG y servirá, según la institución, para fortalecer la cooperación entre los estados miembros mediante el intercambio de información y la intensificación de las redes de seguridad.
Además, debido a que la región del Golfo se ha convertido en uno de los vértices de los ataques terroristas, los dirigentes del CCG prometieron sumarse a la guerra internacional contra este problema.
"En conformidad con el deseo de las naciones del CCG de trabajar juntos con las Naciones Unidas para crear un ambiente internacional seguro y apoyar los esfuerzos globales para combatir el terrorismo, el Consejo conviene en que el organismo se adhiera a los acuerdos internacionales que luchan contra el terrorismo global", señala el comunicado. Como parte de sus esfuerzos en este combate contra el terrorismo, los líderes del Golfo también acordaron reformar los sistemas de educación para borrar aquellos materiales escolares que pudieran contribuir a sembrar el rencor contra los países occidentales.
Esta medida responde a una queja de Estados Unidos que, después de los ataques terroristas en Nueva York y Washington el 11 de septiembre perpetrados por 19 suicidas (15 saudíes), aseguró que el sistema de educación en Arabia Saudita avivaba el fanatismo y el odio entre los jóvenes contra el Occidente.
Así mismo, a través de la Declaración de Kuwait, adjunta al comunicado final, los países del CCG expresaron su condena y rechazo de todos aquellos atentados que causaron víctimas civiles y destruyeron recursos.
"Los que están detrás de tales acciones están en contra de las doctrinas islámicas y pretenden destruir la seguridad social de los ciudadanos", asevera la declaración.
Los seis estados árabes también subrayaron la importancia de conseguir una situación de estabilidad política y de seguridad en la región y, en este sentido, trasladaron su apoyo a los esfuerzos diplomáticos y políticos encaminados a lograr la estabilidad en Irak y convertirlo en un miembro más de la comunidad internacional.
A este respecto, ensalzaron el plan elaborado por Estados Unidos para transferir la autoridad al pueblo iraquí e instaron a las Naciones Unidas a desempeñar un papel activo en la reconstrucción de Irak.
El CCG está "satisfecho con las recientes políticas estadounidenses y acoge la proclamación del Consejo de Gobierno Iraquí (CGI) en torno al acuerdo con las Fuerzas de Coalición para establecer una agenda sobre la transferencia del poder y la autoridad al pueblo iraquí", afirma el comunicado.
"Se trata de la mejor vía para que el pueblo iraquí se encargue de sus asuntos y defina su futuro, sobre todo si se tienen en cuenta que el programa propuesto satisface tanto las necesidades del mundo árabe como las del resto de los países", añade el documento.
En un acuerdo firmado por el administrador civil de Irak, principal representante de Estados Unidos en el país árabe, Paul Bremer, y el entonces presidente del CGI, Jalal Talabani, a mediados de noviembre, Washington anunció un nuevo plan que estipula el fin de la ocupación en junio de 2004 una vez que entre en funcionamiento un Gobierno iraquí provisional. Los líderes del Golfo reunidos exhortaron a las Naciones Unidas, que ha desempeñado hasta ahora un papel secundario en la reconstrucción de Irak tras la guerra lanzada en abril por Estados Unidos que acabó con el derrocado régimen de Sadam Husein, a asumir un mayor protagonismo en el proceso.
"La ONU debe tener un rol vital en Irak para ayudar al pueblo iraquí a decidir su destino político lo antes posible", indica el comunicado.
Por otro lado, los mandatarios criticaron la intención del primer ministro israelí, Ariel Sharon, de dar pasos unilaterales en Cisjordania y la Franja de Gaza, al tiempo que urgieron a librar de armas nucleares todo Oriente Medio, dentro del que está la región del Golfo.
En las últimas semanas, Sharon ha asegurado que iniciará medidas unilaterales si fracasan los esfuerzos de paz. Entre estos pasos están la culminación del muro de separación en Cisjordania y el desmantelamiento de determinados asentamientos judios.
"Tales medidas no contribuyen en absoluto a los esfuerzos árabes e internacionales para revitalizar el proceso de paz", agrega el documento.
Los líderes del Golfo reiteraron la necesidad de que Israel se incorpore al Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) y admita que todas sus instalaciones nucleares sean examinadas por los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Durante la cumbre anual, los mandatarios también reafirmaron su compromiso de promover la integración económica en esta región rica en petróleo.
A este respecto, el CCG, que lanzó una unión aduanera en enero pasado para imponer una tarifa unificada del 5 por ciento dentro de los países miembros, ha acordado establecer una unión monetaria en 2005, un mercado común para 2007 y una única moneda para 2010.
El CCG, que agrupa a Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, fue establecido en 1981 con el propósito de impulsar las relaciones regionales y la cooperación en los sectores económico, social, político y militar.
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