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Los que viajan por primera vez a la Región Autónoma del Tíbet se sienten atraídos por el particular paisaje de esa zona. Allí, el cielo es de un azul fascinante, y las nubes son tan bajas y de un blanco tan puro que todos quieren saltar o tropezar con ellas. La montaña nevada es como si fuera una diosa silenciosa, imponente y bella, y el lago, ubicado a sus pies, es tan hermoso que hace desaparecer la vanidad del mundo. Pero, de acuerdo con mi experiencia, pues he visitado la región, posiblemente lo que más les encante sea la vida y la cultura de los tibetanos.
Cuando sale el sol, muy temprano en la mañana, quizás te despierte un sonido muy característico, parecido al zumbido de las abejas, que viene de muy lejos, y se pierde en medio de la apacible brisa. Si escuchas con detenimiento, detectarás otro sonido, como el de un choque metálico, bien definido y agradable. Y cuando abras la ventana, tus ojos tropezarán con las figuras de muchos hombres y mujeres, ancianos y niños, que pasan lentamente, en grupos, con instrumentos de rezo del budismo tibetano en sus manos, diciendo oraciones...
Estos peregrinos son todos creyentes del budismo tibetano. En el Tíbet, la mayor parte de la población profesa esta religión. El budismo fue introducido en el siglo 7 desde el interior de China, Nepal, y la India, y se transformó, poco a poco, en el budismo tibetano, después de fusionarse con la religión Bon, que existía entonces. Es la creencia religiosa que profesa la mayoría de los habitantes locales.
Los que viven en el Tíbet, o viajan a esa Región Autónoma, a menudo pueden escuchar rezos como éstos, y tal vez se sientan conmovidos por la devoción y abnegación de los creyentes, aunque no entiendan ni una palabra.
El Señor Zhang Xiaoping, que tiene más de 60 años de edad, es periodista de un medio de comunicación de Beijing. Ha ido 17 veces al Tíbet y trabajó 6 años allí. Visitó muchísimos lugares de la región, y además, se casó con una chica tibetana. Cada vez que habla del Tíbet, tiene palabras interminables:
“ Aunque he ido muchas veces al Tíbet, siempre siento que es un mundo lleno de luz, de colores, y de energía. Para mí, es como una enciclopedia que nunca puedo terminar de leer. Lo que más me conmueve es que los tibetanos respetan y veneran al cielo, a la Tierra y a la Naturaleza, porque, al ser hijos de ésta última, disfrutan de su gracia. Tienen siempre sus corazones llenos de gratitud.”
No son todos los que tienen tantas oportunidades para acercarse al Tíbet y conocer de cerca a su pueblo, como Chang Xiaoping. Sólo he pisado una vez esa región, pero con esta única experiencia me doy por satisfecho. Hace tres años, al encontrarme por primera vez allí, me sentí cautivado por esa legendaria tierra, como un tibetano apasionado. Recuerdo que fue en agosto, en pleno verano, cuando sus residentes celebraban justamente la Fiesta de Wangkor o fiesta de la cosecha. En la zona de Shangnan, cuna de la etnia tibetana, al sur de la región, los pastores, los campesinos, y yo, inmersos en la alegría de cosecha, disfrutamos de una velada artística con baladas y narraciones.
Queridos amigos, lo que escuchan ahora es un fragmento de “La Leyenda del Rey Gesar”, la epopeya más famosa de los tibetanos y la más larga de su tipo en el mundo. Según la leyenda, Gesar era un dios. Vino al mundo para vencer al diablo, en bien de la humanidad. Era valiente y hábil para el combate, tenía una fuerza sobrehumana, y se llevaba muy bien con todo el pueblo. Luego de haber cumplido su misión, volvió al paraíso. En las últimas décadas, el gobierno Chino ha asignado muchos recursos humanos y financieros para que esta legenda antigua, tesoro cultural del mundo, se publique, se grabe, y se filme, a fin de que las futuras generaciones puedan conocerla y disfrutarla.
Wangdul vive, desde pequeño, junto al Palacio Potala en Lhasa. Le gusta la literatura y, suele escribir poesías y componer letras para canciones. Al comentar “La Leyenda del Rey Gesar”, que él adora, nos dijo:
“ La Leyenda del Rey Gesar” es una enciclopedia tibetana y tiene muchas canciones folklóricas que nos gustan mucho. La épica ha tocado los ritos religiosos, los asuntos militares, los hábitos y prácticas sociales, el sistema matrimonial, las costumbres locales, y otros aspectos de la antiguedad tibetana. He oído decir que desde hace mucho tiempo circulan en el extranjero versiones de esa obra en ruso, inglés, francés, hindi, y mongol, entre otros idiomas.”
Según mi propia experiencia, si uno quiere conocer bien la vida del pueblo tibetano en un corto plazo, es mejor presenciar la Fiesta de Shoton, que quiere decir la Fiesta del Yogur, en la lengua de esa etnia. El evento se celebra generalmente a comienzos del mes de julio del calendario tibetano o entre los últimos diez días de agosto y los primeros días de septiembre del calendario gregoriano. Esta es una temporada en la que las aguas y la estepa son muy bonitas, mientras que la actuación de la ópera tibetana también está en su apogeo. En la tienda, montada en un espacio al aire libre en el campo, los actores, cuyos rostros están cubiertos con máscaras, representan la ópera tibetana, y los pastores locales la contemplan mientras toman yogur.
Pasang Norbu es un fanático de la ópera. Desde que era niño, le gustaba divertirse entre los espectadores. Ahora, trabaja como Director del Instituto de las Nacionalidades, subordinado a la Academia de Ciencias Sociales del Tíbet. Se ha dedicado muchos años al estudio de la cultura de su etnia. Sobre ésta, apuntó:
“ La cultura de los tibetanos tiene una historia milenaria y es una perla brillante en el acervo cultural de China. Además de la cultura local, basada en la Religión Bon y el budismo, la cultura popular de los tibetanos es muy rica, y su ópera, sus canciones folklóricas, y sus pinturas, son muy singulares. La cultura tibetana también tiene amplios intercambios con otras, hecho que se ha puesto de manifiesto en numerosos murales del Tíbet.
Queridos amigos, resulta imposible presentarles todos los atractivos del Tíbet en un espacio tan breve como este. Si desean conocerlo más a fondo, les aconsejamos que realicen un viaje por esta bella Región Autónoma de China, conocida como “el techo del mundo”.
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